UNA INICIATIVA PARA SUMAR VOLUNTADES
Sare inicia hoy una serie de dinámicas que recorrerán todas las capitales vascas y que, bajo el lema HELMUGA DENAK ETXERA, trasladarán a la sociedad vasca la importancia de la manifestación del 9 de enero y de sumar voluntades para que no solo sea la más multitudinaria, sino que, si la consecución de nuestros objetivos se va alcanzando, sea la última que se organice con carácter permanente.

Todas estas dinámicas las haremos junto a asociaciones, organizaciones sindicales y agentes de los ámbitos de la cultura, el deporte, la universidad y el asociacionismo. En definitiva, junto a todos aquellos sectores que representan la pluralidad de nuestra sociedad.

Porque desde el nacimiento de Sare hemos defendido que estas reivindicaciones son fruto del esfuerzo colectivo de una parte importante de la sociedad vasca. O lo hacemos entre todas y todos, o no se hará.

Es por ello por lo que estos actos de las capitales – el de hoy, en Bilbo; mañana, día 23, en Baiona; el 24, en Gasteiz; y al día siguiente, en Iruña y Donosti – se desarrollarán junto a organizaciones y diversos agentes que nos han acompañado durante todo este tiempo.

Han sido muchos años de trabajo conjunto, de pluralidad, de esfuerzos compartidos, que han ido dando sus frutos. Y hoy también queremos compartir esos avances con quienes siempre han estado cuando se les ha pedido su ayuda y solidaridad.

Como dijimos en Arrasate el pasado 6 de junio, todas las dinámicas y todos los esfuerzos deben dirigirse a crear el escenario que haga posible que las movilizaciones permanentes que hemos venido realizando hasta ahora sean las últimas.

Ese escenario dependerá del esfuerzo colectivo y de nuestra capacidad para avanzar en la paz, la resolución y la convivencia.

Por eso queremos que esta reivindicación esté presente en todos los ámbitos: desde el último barrio hasta nuestras principales calles; desde las fábricas y la universidad hasta el asociacionismo, la cultura y el deporte.

Y a esto nos dedicaremos en los próximos meses.

LOS DATOS
Hemos hablado al inicio de esta intervención de las 112 razones que nos interpelan a continuar este trabajo que iniciamos hace más de 12 años.

Por ello, queremos poner el foco en estas 112 razones.

Son los presos y presas que hoy, en diferentes situaciones penitenciarias, mantienen su privación de libertad, aliviada en varios casos mediante la aplicación de diferentes modalidades de cumplimiento, aunque, en la mayor parte de los casos, por el tiempo cumplido, el abono de la responsabilidad civil y su comportamiento interno, deberían estar en sus casas, tras más de 15 años desde el final de ETA.

Se ha avanzado mucho en los últimos tiempos, más aún desde la asunción de las competencias penitenciarias por parte de la CAV. Pero este reconocimiento de los avances no nos impide ver todas las dificultades que aún tenemos por delante.

Estos son los datos:
112 presos y presas
3.grado o 2 grado con aplicación del artículo 100.2: 73
39 sin pisar la calle

Fundamentalmente, la situación de estas 39 personas es la que nos obliga a realizar un mayor esfuerzo.

Estos datos permiten situar nuestra reivindicación en su verdadera dimensión. No hablamos únicamente de una cuestión del pasado ni de una reivindicación abstracta: hablamos de personas que continúan privadas de libertad y de una serie de excepcionalidades que aún se mantienen y que, a nuestro juicio, deben llegar a su fin.

Y, junto a estas 112 razones que indicábamos, no podemos olvidar la existencia de 13 exiliados y 3 deportados, que ven obstaculizado su camino de regreso a casa.

Sare quiere afrontar esta nueva etapa desde una perspectiva clara: reconocer los avances conseguidos, señalar lo que todavía queda pendiente y trabajar para que las razones que dieron lugar a nuestra existencia vayan desapareciendo definitivamente.

RECONOCER LO CONSEGUIDO, COMPLETAR EL CAMINO
Queremos aprovechar también estos actos que hoy iniciamos para expresar nuestro agradecimiento a todas las asociaciones y personas que durante décadas han sido un pilar fundamental de estas reivindicaciones.

Gracias a ese esfuerzo colectivo se han producido avances importantes: se puso fin a la política de alejamiento, al cumplimiento íntegro de las condenas en primer grado penitenciario, a las celdas de aislamiento y a prácticas de castigo basadas en la venganza.

Son avances que debemos reconocer.

Pero desde hace un tiempo hemos iniciado una nueva etapa, a la que hemos denominado «recta final», y todavía queda camino por recorrer.
Por eso seguiremos denunciando las excepcionalidades que aún se aplican a las presas y presos vascos.

En este sentido, se siguen produciendo recursos de la Fiscalía y de la Audiencia Nacional dirigidos a impedir decisiones adoptadas por las Juntas de Tratamiento y por la Administración Penitenciaria vasca.

Estamos hablando de personas que llevan décadas privadas de libertad y cuya evolución penitenciaria debería ser valorada desde el conocimiento directo de su situación.

No consideramos razonable que quienes están a 500 kilómetros de distancia y sin conocer esa evolución puedan seguir obstaculizando, mediante recursos, las decisiones adoptadas por quienes sí conocen su realidad.

AVANZAR HACIA UNA SOCIEDAD EN CONVIVENCIA
Por todo ello, queremos poner de manifiesto la necesidad de avanzar y poner fin a una situación que no puede perpetuarse si queremos hablar realmente de una sociedad en convivencia.

Este objetivo es plenamente compatible con el respeto, la solidaridad y el apoyo a todas las víctimas de las violencias generadas en nuestro país.

Avanzar hacia la convivencia exige reconocer y respetar ese dolor.

UNA ÚLTIMA LLAMADA A LA SOCIEDAD VASCA
Queremos, en definitiva, cerrar una etapa. Y queremos hacerlo avanzando hacia un escenario en el que estas movilizaciones dejen de ser necesarias.

Para ello, necesitamos el esfuerzo colectivo y la capacidad de nuestra sociedad para avanzar en la paz, la resolución y la convivencia.
Queremos que esta reivindicación esté presente en todos los ámbitos y que cada vez sean más las personas y los sectores que contribuyan a hacer posible ese escenario.

Desde Sare queremos seguir sumando voluntades y fortaleciendo una reivindicación que tiene un objetivo claro: que las razones que dieron lugar a nuestro nacimiento vayan quedando definitivamente encauzadas y que podamos avanzar hacia una verdadera convivencia.

Se ha avanzado mucho, pero aún son muchas las personas presas que siguen en prisión. Y son dieciséis los exiliados y deportados.

Todos y cada uno de ellos y ellas son razones más que suficientes para que el 9 de enero Bilbo sea ejemplo de reivindicación democrática y multitudinaria de una sociedad que no quiere que el tiempo pase sin poner fin a las vulneraciones de derechos que sufren estas personas.

Horregatik, HELMUGA DENAK ETXERA.