Ante la decisión del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, de rechazar la aplicación del art. 100.2, a los presos/as vascos, Marixol Iparragirre y Juán Ramon Karasatorre, la Red Ciudadana SARE, quiere mostrar su desacuerdo, junto la preocupación ante la argumentación sugerida por la autoridad judicial.
En primer lugar, esta decisión pone de manifiesto una actitud que poco tiene que ver con la justicia y mucho con la venganza promovida desde ámbitos judiciales, políticos y lobby mediáticos.
Denunciamos que mientras las Juntas de Tratamiento de los Centros Penitenciarios, conformadas por profesionales de diferentes disciplinas, estudian caso a caso y promueven o rechazan las progresiones de grado o aplicaciones del art.100.2, un juzgado de excepción como es la Audiencia Nacional, ubicado a 400 kms., de distancia, que desconoce el recorrido realizado por estos presos, procede a anular dichas decisiones, adoptadas en última instancia por la Administración Penitenciaria, aduciendo argumentos más políticos que judiciales.
Si bien es cierto que la decisión final ha sido adoptada por el Juez de Vigilancia, tiene un peso importante en ella, las presiones ejercidas por lobby que actúan a través de medios de comunicación, presionando para impedir que se aplique medidas de carácter ordinario a estos presos y presas.
Vaya, por tanto, nuestra denuncia pública, de la utilización política que se hace de todo ello, utilizando el dolor de las víctimas, para argumentar este tipo de decisiones.
La revancha no alivia el sufrimiento de ninguna víctima. Las víctimas reivindican el reconocimiento de su dolor y la no utilización política del mismo. Dejemos a las víctimas en paz. Reconozcamos ese sufrimiento, como hace SARE de manera permanente.
A la sociedad vasca, le pedimos continuar dando pasos en favor de la paz y de la convivencia y esto solo puede alcanzarse desde una política penitenciaria humanista, alejada de la venganza y con un tratamiento digno a las víctimas de todas las violencias.
Continuaremos trabajando en la construcción de un futuro compartido por el conjunto de la sociedad vasca, con una apuesta decidida por la paz, la resolución y la convivencia.


