EZIN DA GEHIAGO LUZATU.

No cabe prolongar esta situación, hay que darle salida ya. Porque hablamos de la vulneración de derechos humanos; porque hablamos de parar las injusticias y las legislaciones de excepción; y porque hablamos de tejer la convivencia reconociendo nuestra pluralidad.

Muchas gracias a la mayoría política, sindical y social de EH, porque estando presentes hoy aquí o no, comparten estos objetivos.

Desde el año 2023, hemos ido dejando atrás el alejamiento, la dispersión y el cumplimiento en primer grado penitenciario de las condenas de las presas y presos vascos.

El año pasado dijimos que la expresión de nuestras caras, reflejaba más alegría que el año anterior y que el año próximo sería mejor. Y sí. Es mejor.

Estamos en la recta final. Vamos consiguiendo los objetivos que nos marcamos en 2014: el fin de la vulneración de los derechos de los presos y presas vascos, y la aplicación de una legislación penitenciaria ordinaria que posibilite su regreso a casa para poder rehacer sus vidas.

Pero este es un proceso inacabado. Sólo si reivindicamos juntos los DDHH, pondremos punto final a décadas de confrontación y sufrimiento. El compromiso de la sociedad vasca hará posible la RESOLUCIÓN, LA PAZ Y LA CONVIVENCIA.

No se pueden alargar más situaciones injustas. Son demasiados años de confrontación y sufrimiento que han abocado a nuestro Pueblo, a una convivencia quebrada.

Es hora de construir juntos una convivencia democrática y normalizada, basada en el reconocimiento y respeto del otro, y en los derechos de las personas.

Trabajemos por una sociedad más justa, libre y humana. Y en este objetivo no sobra nadie. O sí.

Sobran quienes se empeñan:

En utilizar el dolor y sufrimiento de las víctimas por intereses partidistas o se empeñan en defender diferentes categorías de víctimas. El respeto y el reconocimiento deben ser iguales para todas ellas.

Nadie está legitimado para medir la intensidad del dolor de una víctima en función de quién haya causado ese dolor.

Sobran:
Quienes se empeñan en mantener la vulneración de los derechos penitenciarios.

Sobran:

Quienes piden autocrítica a otros, pero se niegan a realizar su propia autocrítica, sea por torturas sistemáticas practicadas, sea por terrorismo de Estado, sea por leyes especiales, sea por abusos de poder o sea por consentirlos, ampararlos o justificarlos.

Sobran:
Quienes basan su estrategia en la venganza y el odio.

Una sociedad que aspira a ser verdaderamente democrática no puede negar el derecho de los presos y presas vascos a normalizar sus vidas. A abandonar las celdas, a cumplir penas en régimen abierto o simplemente a volver a sus casas.

Por ello, exigimos el fin de las excepcionalidades qué en el ámbito legislativo, judicial y político, se les continúa aplicando.

No se puede exigir a estos presos y presas, nada que vaya más allá de lo que la legislación ordinaria requiere de toda persona privada de libertad.

Y hoy volvemos a repetir lo que ya dijimos aquí mismo, hace un año.

Los presos y presas vascos, han dado desde el año 2011, más pasos en favor de la paz y la convivencia, que la derecha política y judicial españolas juntas.

Bai, egia da.

Continuaremos exigiendo los derechos de las personas presas, hasta que el último preso, vuelva a su casa.

Porque, Solo con el esfuerzo de todas y todos, abriremos las puertas de las celdas y lograremos que vuelvan a sus casas, y esto puede hacerse con la aplicación de una política penitenciaria ordinaria.

Bai Presoak Etxera,,,,,,Bai, presoak etxera.

Y lo seguiremos haciendo mostrando nuestros lemas, nuestras reivindicaciones, nuestras banderolas, aunque a algunos les moleste, porque estos lemas y banderolas suponen un recuerdo, también, a todas las víctimas de una política penitenciaria vengativa, que se ha cobrado la vida de 16 personas en las carreteras, cuando iban a visitar a sus familiares presos y 35 presos que han fallecido en prisión.

La convivencia en EH, no será fruto del olvido, sino de la verdad y la voluntad compartida de avanzar.

De construir puentes donde hubo muros.

De soltar donde hubo nudos.

Y de reconocer al otro sin dejar de ser uno mismo.

La construcción de una memoria colectiva del conjunto de vulneraciones de derechos en nuestro País, nos debe obligar a una reflexión colectiva. Porque una paz sin violencia, pero con injusticias y desmemoria, no sirve.
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Nadie debe ser obligado a olvidar lo que ha vivido. El dolor de las víctimas merece respeto y reconocimiento sin ambigüedades.

Su sufrimiento no puede ser minusvalorado ni instrumentalizado por intereses partidistas. Su memoria debe ser parte esencial de la ética pública compartida.

Por ello, exigimos el mismo reconocimiento para las miles de personas torturadas; a las asesinadas por las fuerzas de seguridad, para las víctimas de todas las violencias, incluidas las víctimas de una política penitenciaria diseñada para quebrar el alma y los cuerpos de los presos vascos y de sus familias.

Estas víctimas existen y muchas estáis hoy aquí, aunque quieran haceros invisibles.

Estas vulneraciones de derechos, debe aflorar y terminar con la impunidad que hoy continúan protegiendo a sus perpetradores.

EZIN DA GEHIAGO LUZATU.

Si. Es la hora de sellar, de poner fin a todas las consecuencias del conflicto en nuestro Pueblo.
Tenemos el derecho y la legitimidad para reivindicar el fin del sufrimiento y apostar por la escucha, la convivencia, la solidaridad y la resolución.

Enfilamos la recta final de un proceso muy largo y dificultoso.

Sí. Aún nos queda un camino por recorrer.

Y si en algún momento sentimos que nos cansamos, aprendamos a descansar, pero nunca a renunciar. Se lo debemos a las generaciones pasadas, pero sobre todo debemos dejar a las generaciones futuras, una sociedad mejor que la que nosotros recibimos de nuestros mayores.

Es una oportunidad para conformar una sociedad en convivencia, más dialogante y madura.