URRUNKETA + COVID19 = UMEZURTZ | Comparecencia sobre la situación de los niñxs con madre, padre o ambos en prisión

El 20 de noviembre es el día internacional de los derechos de los y las menores, por eso hoy queremos recordar que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos reafirma que los y las niñas que tienen a sus progenitores en la cárcel tienen los mismos derechos que las demás hijas e hijos, ya que disfrutar de la compañía de la madre y del padre constituye un elemento fundamental de la vida familiar; por este motivo, es fundamental que las autoridades penitenciarias faciliten a los presos y las presas el contacto con su familia para garantizar el derecho al respeto a la vida familiar. Además, no podemos olvidar que la obligación de cualquier Estado con respecto a las niñas y los niños implica que sus derechos puedan ser ejercidos y protegidos por medios prácticos y efectivos, teniendo en cuenta el carácter integral de los derechos humanos.

Sin embargo, la realidad en el Estado Español es totalmente diferente. Los derechos de los y las niñas de la mochila son vulnerados continuamente. El alejamiento hace que los niños y niñas que tienen a sus progenitores en la cárcel no tengan garantizada la relación personal y el derecho al contacto directo con ellos, ya que les ven solamente una vez al mes y esto tienen un gran impacto en el niño o en la niña. Además de esto, tener a la madre, al padre o incluso a ambos en una cárcel tan alejada significa que estos niños y niñas tendrán que realizar viajes interminables para poder llevar a cabo una visita, lo que supone una carga física y psíquica para ellos y ellas; porque mientras sus amigos y amigas juegan los fines de semana, estos niños y estas niñas están en la carretera.
A esta cruda realidad hay que añadir la dura situación que vivimos en la actualidad. Esta pandemia ha provocado un mayor aislamiento de los y las presas, lo que ha aumentado el sufrimiento de los familiares, especialmente de los y las menores. Hay niños y niñas que desde marzo no abrazan a sus padres y/o madres, otros han podido hacer alguna visita en estos largos 9 meses pero la situación ahora mismo es que los vis a vises están suspendidos en todo el Estado Español, en el Estado Frances siguen habiendo visitas pero en algunas cárceles solo puede entrar una persona, lo que quiere decir que los niños y las niñas no van porque no pueden entrar solas y en otras, en cambio, pueden entrar pero no se pueden quitar la mascarilla y tienen que estar a un metro y medio de su madre o de su padre. Pueden escuchar su voz a través de una llamada pero no pueden verles, tocarles, jugar con ellos y no pueden darles un beso. Se están aplicando medidas y políticas que dejan a los niños y a las niñas de la mochila huérfanas, les están condenando a vivir sin sus padres y sin sus madres.

A consecuencia de la pandemia del COVID19 Amets lleva desde marzo sin abrazar a su aita, como Haize y como muchos más. Hize cumplirá un año este viernes y solamente ha visto 4 veces a su aita desde que nació. Luken tienen 4 años y este año solamente ha estado 3 veces con su aita. Harri, desde febrero una vez durante una hora y media. Xuhar 3 veces, como Axel y como otros más. Arhane no le ha podido dar un beso a su aita desde febrero. Y podría seguir con una lista que es demasiado larga.
No podemos olvidar a las niñas de la mochila que viven en la cárcel, ya que su situación es especialmente preocupante. Irati e Izadi están en Aranjuez y llevan 9 meses sin ver a sus familiares. Llevan 9 meses sin salir a la calles, lo que supone un retroceso en la adaptación ya obtenida. Y lo más duro es que desde el verano no han visto a su aitatxo, aunque este en el módulo de al lado.

¿Cómo es posible que esto pase? ¿Quién se hara cargo de las consecuencias físicas y emocionales que les produce esta situación?

Esta situación es inaceptable, los niños y niñas tienen derecho a estar con sus padres. Es un derecho de primer grado y la gestión de la pandemia y las medidas que se toman para hacerle frente no pueden dar la espalda a estos niños y a estas niñas.
Hoy, aquí, queremos dar a conocer a la sociedad esta realidad y pedir a aquellos que tienen competencia para cambiarla con urgencia que hagan algo. ¡AHORA!

Sin extenderse más, los presos deben estar cerca de su lugar de nacimiento. En prisiones de la misma provincia. Eso es lo urgente ahora.

Para reivindicarlo, hoy queremos traer una imagen. Un patinete. Patinete que sustituirá a trenes, coches o aviones. Porque los niños y las niñas de mochila tienen derecho a hacer el viaje en patinete para poder visitar a su padre, a su madre o a ambos. Porque eso será señal de que están cerca de casa. Señal de que los kilómetros recorridos durante largos años acabarán de una vez. Para poder disfrutar de juegos abandonados, partidos, momentos con amigas y amigos. Para que ellos y ellas mismas sientan que empieza una nueva época.

Resolver la cuestión de los presos y huidos es beneficioso para toda la sociedad. ¿A quién beneficia prolongar esta situación?

Es urgente acabar con esta cruda situación, hay que respetar los derechos de los y las menores y por eso es urgente acabar con esta crueldad.

ETXEAN ETA BIZIRIK NAHI DITUGU!