Tras la manifestación del 11 de enero en Bilbo, manifestamos la necesidad de trasladar el clamor de la calle y de las instituciones vascas (Parlamentos; JJGG y Aytos), así como la totalidad del sindicalismo, en favor de un cambio en profundidad en la política penitenciaria, a otros ámbitos institucionales fuera del ámbito de EH.

En este sentido, queremos poner en valor, dos cosas:

– la importancia, de que año tras año, decenas de miles de ciudadanos caminen juntos, en favor de los DDHH de los presos vascos.

– y el importante valor que tienen los acuerdos políticos, sociales y sindicales que se han logrado en el seno de la sociedad vasca.

Sociedad civil y acuerdos en instituciones vascas, es lo que, ahora, nos anima a trasladar estas reivindicaciones a las instancias políticas españolas y más en concreto, al conjunto de los partidos y grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados.

Hace unos días, enviamos a todos ellos, el informe que, también, nos comprometimos a elaborar y que hoy, les presentamos a Vds.

Se trata de un informe exhaustivo, donde hacemos un recorrido sobre la situación en la que los presos y presas vascas se encuentran, tras más de 30 años de política de alejamiento.

Desde el año 2011, año en el que ETA tomó su decisión de poner fin a su actividad violenta, hemos sido testigos, de los diferentes pronunciamientos, sobre todo de los Gobiernos de España y de los partidos que los han sustentado, en el que a cada paso que ETA daba, no se ha respondido con un cambio de la política penitenciaria, sino con la exigencia de más cambios.

– se dijo que si ETA abandonaba la violencia, se desarrollaría una nueva política penitenciaria.
– un vez abandonada esta violencia, se dijo, que cuando entregara las armas, se cambiaría esa política peniteciaria.
– y ETA abandono las armas y fue entonces, cuando se exigió la desaparición de esta organización para proceder a un cambio. Y ETA ha desaparecido, y seguimos esperando.

Por ello, es hora de poner fin a esta situación, de exigencia tras exigencia, sin cambio alguno.

Y en este sentido, manifestamos nuestro rechazo, a cualquier otra nueva exigencia, para que la política de alejamiento continúe como hace 30 años. El alejamiento o dispersión, fue una medida política y política debe de ser la decisión de poner fin a ella. No caben ninguna otra exigencia más.