Tal y como hemos repetido más de una vez estas últimas semanas, el estado de alarma declarado a causa de la COVID-19 ha recrudecido la situación de las cárceles, llegando en algunos casos a condiciones extremas la situación de las presas y de los presos y de sus familiares.

Tenemos más de un ejemplo:

Por un lado, la situación de Beatriz Etxebarria y de su hija Irati, la cual, tal y como denunciamos hace una semana, ha estado separada de su madre durante todo el confinamiento, a pesar de tener dos años y de tener derecho a vivir con su madre en la cárcel. Su padre también está en la cárcel, por lo que lleva más de dos meses sin ver a su padre y a su madre. Y también queremos denunciar que más de 100 niñas y niños de la mochila llevan dos meses y medio sin poder ver a sus progenitores.

Por otro lado, un ejemplo más de esta cruda realidad es el caso grave de Julen Atxurra Egurrola, caso denunciado por Etxerat, tras el derrame cerebral sufrido por este preso lekeitiarra de 61 años.

Y no podemos olvidar la situación de Patxi Ruiz que sigue en huelga de hambre.

Como hemos dicho, estos casos son un ejemplo de la situación extrema e insostenible generada por la pandemia. Pero el endurecimiento y el agravamiento de la situación también ha tenido graves consecuencias en el resto de presas y presos y en sus familiares. Hoy en día, hay 17 personas presas con enfermedades graves, y 38 tienen más de 60 años.

A todo lo anterior hay que añadirle los daños adicionales que ha generado el estado de alarma decretado a causa de la COVID-19: prohibición de visitas a consecuencia de la política de alejamiento; niñas y niños de la mochila sin ver a su madre y a su padre casi tres meses o las normas internas establecidas en las cárceles para evitar los contagios. Como consecuencia de todo ello, el encarcelamiento ha devenido todavía más duro.

¡Ya basta! Los gobiernos español y francés deben derogar definitivamente la legislación de excepción que aplican a las presas y los presos vascos. Así pues, con la urgencia que requiere la situación, exigimos que se adopten estas 4 medidas cuanto antes:

• traer a Euskal Herria a todas las presas y todos los presos

• decretar la libertad de las personas presas con enfermedades graves y de las de más de 65 años

• reanudar las visitas que corresponden a las personas presas y a sus familiares

• aplicando la progresión de grado, posibilitar el cumplimiento de la pena en casa a quienes cumplan los requisitos para ello

Tenemos claro que en esta fase de la crisis sanitaria es posible adoptar dichas medidas, para evitar situaciones extremas. Lo solicitamos nosotras y nosotros, pero también Europa, la ONU, personas de renombrado prestigio a nivel mundial y la sociedad vasca.

Ante esta situación, os queremos invitar a llenar las calles y a difundir estas reivindicaciones. Os hacemos un llamamiento para que os unáis a la dinámica “Izan Bidea” de Sare y participéis en el camino más multitudinario que se haya realizado jamás, para traer a presas y a presos a casa. Entre todas y entre todos debemos recorrer más de 3 millones de kilómetros, para lo cual es necesario que salgamos a la calle y activar y convertir en movimiento el consenso alcanzado hasta ahora. Es el momento de avanzar; es el momento de traer a casa a presas y a presos.