Movilizaciones en Bilbo e Iruña para denunciar la política de excepción que afecta de manera negativa a la salud de los y las presas vascas en el Día Mundial de la Salud.

Esta semana se cumple un año desde que ETA dio por finalizado su desarme gracias a la implicación de la sociedad civil. Hoy, 7 de abril, Día Mundial de la Salud, queremos manifestar, que existen dos factores fundamentales que inciden principalmente en la salud de las personas presas:

  • La política penitenciaria de excepción que se aplica a los y las presas vascas: el aislamiento, el alargamiento de las condenas y la política de alejamiento crear situaciones de estrés, ansiedad, dificultades para relacionarse, problemas psicológicos… En el caso de los y las presas enfermas, estas políticas de excepción suponen un gran obstáculo para poder hacer frente a la enfermedad, ya que, el/la enfermo/a no dispone del apoyo de sus familiares y amigos/as, ni de condiciones de vida dignas ni del tratamiento de su enfermedad con un médico de confianza.

  • Las condiciones sanitarias de los propios centros penitenciarios: tanto la cárcel como institución, como la actitud y falta de medios de los profesionales de la salud de los centros, influyen de manera negativa en la salud de los y las presas y no permite que se facilite una asistencia sanitaria adecuada. La salud es un derecho fundamental de todas las personas, también de las personas presas. No podemos permitir que bajo la escusa de la seguridad se vulneren los derechos de los y las presas vascas y se sigan aplicando estas medidas de excepción.

Hemos sido testigos de las consecuencias más graves y dramáticas de esta política: los presos que han perdido la vida en la cárcel, muertes que podían haberse evitado, como es el caso Xabier Rey. Hoy por hoy son 22 los presos gravemente enfermos. Sare tiene claro que si no hacemos desaparecer esta política de excepción tendremos que seguir afrontando situaciones extremas como estas. o la lista actual de presos y presas con graves enfermedades. Está claro que hasta que esta política de excepción no desaparezca y se aseguren íntegramente todos los derechos a la salud, tendremos que seguir viendo y viviendo sus consecuencias. Es imprescindible acabar con las medidas excepcionales que se aplican a este colectivo y en consecuencia que el derecho a la salud esté por encima de cualquier otro argumento de seguridad.

Necesitamos por ello la implicación y ayuda de todos los agentes sociales, sindicales y políticos para pedir, que de una vez por todas, se respeten los derechos humanos de las personas presas, porque la cárcel también forma parte de nuestra sociedad. Entre todos/as y con el impulso de todos/as conseguiremos que se respeten los derechos de los y las presas vascas y así avanzar en pro de la resolución y la paz.