Los y las niñas de la mochila llevan dos meses sin ver a sus padres desde que se decretó la prohibición de las visitas penitenciarias.

  • Queremos hacer especial hincapié en el caso de Irati, hija de los presos vascos Bea Etxeberria e Iñigo Zapirain; Irati tiene dos años y le corresponde estar en prisión con sus padres, pero esta situación de emergencia la pilló con sus abuelos (fuera de la cárcel) y, aún hoy, tiene prohibido volver con su madre a causa del confinamiento.
  • Según hemos sabido hoy por la publicación del BOE, las personas presas comenzarán a recuperar los permisos de salida y las visitas de locutorio. Esta es una noticia alentadora, pero queremos recordar que, en el caso de los familiares de lxs presxs vascxs, estamos hablando de personas presas a cientos y miles de kilómetros de sus hogares por la aplicación de la legislación de excepción, por lo que estamos a la espera de que ver como se aplicará este permiso, ya que sigue vigente la prohibición de libre circuñación para todos los residentes dentro del Estado Español. Una vez más, denunciamos esta política de alejamiento y exigimos el acercamiento de los presos y presas a cárceles vascas. En medio de esta situación de emergencia, estos familiares y niñxs tendrán que hacer largos viajes y atravesar varias provincias para poder ver a sus padres, añadiendo el riesgo de contagio del Covid-19.
  • Desde la Red Ciudadana SARE, queremos reiterar nuestra preocupación y denuncia, ante la situación por la que atraviesan los presos y presas vascas en general, y los presos y presas vascas, con hijos e hijas pequeñas en particular.

    Son más de 100, los niños y niñas que en la actualidad, tienen a sus padres o madres, o en el caso de unos quince de ellos, a ambos en prisión.

    Antes de la pandemia que estamos sufriendo, estos niños y niñas, debían recorrer cientos de kilómetros, para poder ver a sus aitas o amas en prisión. Largos viajes, con salidas los viernes y regreso los domingos a la noche, y así, durante años.

    Esta pandemia, les ha impedido poder visitarlos e incluso en muchos casos, el poder verse a través de videoconferencia. Es esta, otra de las causas que produce el régimen de excepcionalidad que se aplica al colectivo de presos y presas vascos y que afecta, de manera tan directa, a sus familiares y mucho mas duramente a los más vulnerables, lxs niñxs.

    Hoy, hemos sabido, mediante la publicación en el BOE, que se levanta la prohibición de los permisos de salida y las visitas en locutorio de los presos y presas. Desde Sare, nos alegramos de esta decisión, que una vez más recibimos con cautela, ya que, ante la situación de alejamiento impuesta a los y las presas vascas y la prohibición de libre circulación que, hoy por hoy, sigue vigente para todos los residentes del Estado Español, desconocemos si los familiares de los y las presas vascas (y en el caso que hoy nos concierne, el de los y las niñas de presos) podrán realizar estas visitas. Esto, por un lado, deja en evidencia una vez más la necesidad de acabar de una vez por todas con las medidas de excepción y en especial la política de alejamiento impuesta a los y las presas vasca. Por otro lado, queremos recordar, que esta política de alejamiento, supone un riesgo innecesario para los y las familiares de presos y en especial para los y las hijas de presos y presas, ya que además de enfrentarse a los peligros que suponen los largos viajes por carretera, ahora se les sumaría la necesidad de cruzar varias provincias del Estado, enfrentándose así al riesgo del contagia del Covid 19. En este sentido, Sare ya había solicitado a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias que reconociera como tal la situación diferenciada que supone la política de alejamiento de los presos vascos y que realizará una propuesta que resolviera esta imposibilidad de movimiento de sus familiares ante el restablecimiento de las visitas. En el boletín de hoy, sin embargo, no se incluyen soluciones ante esta casuística.

    Los casos concretos de Bea Etxeberria y Olatz Lasagabaster

    Mediante esta nota de prensa, queremos también tratar la situación concreta de dos presas vascas (madres); Bea Etxebarria y Olatz Lasagabaster.

    Ambas presas, se encuentran internadas en la Prisión de Aranjuez, por tanto, a cientos de kms. De sus casas.

    En el caso de Bea Etxebarria, su hija Irati, que convive con ella en prisión, hasta que cumpla los tres años, fue sacada de prisión para poder celebrar su segundo aniversario con sus aititas, en libertad. Esto ocurrió el pasado 1 de marzo. Cuando el 7 de marzo, quiso volver a reencontrarse con su ama en prisión, no pudo ser, porque ya se habían restringido las visitas, debido al COVID19. Hoy, Irati, continua con sus aititas, sin saber cuando podrá volver con Bea.

    Bea Etxeberria fue detenida en 2011 junto a su compañero Iñigo Zapirain. Ambos llevan nueve años en prisión.

    La situación de Olatz Lasagabaster, es también similar. A Olatz, le separaron de su hija Xua, hace ya unos meses, al cumplir tres años. Su aita, Patxi, también, esta en prisión.

    Olatz Lasagabaster, esta nuevamente embarazada. Cumplirá la condena de 12 años impuesta por la Audiencia Nacional, dentro de once meses, por tanto, hace tiempo que debería estar en libertad condicional, tras el cumplimiento de las ¾ de su condena.

    Desde el Gobierno español, se ha manifestado públicamente, que se han dado indicaciones para posibilitar que las madres pudieran acceder a regímenes de vida extrapenitenciarios, para garantizar la salud de ellas y de sus hijx…, pero de estas indicaciones, una vez más, las presas vascas con hijxs en prisión, han quedado marginadas.

    Desde la Red Ciudadana SARE, estamos gestionando una solución urgente por parte de Instituciones Penitenciarias, que posibilite una solución definitiva a esta grave y anómala situación.

    Y esta solución, tiene que venir dada, por la libertad de estas presas, por su propia situación de vulnerabilidad ante la pandemia y por el cumplimiento de una gran parte de su condena.

    Hacemos un llamamiento a la sociedad vasca, para que continúen prestando su apoyo a reivindicaciones que como esta, no son partidistas, sino que defienden los derechos humanos de las personas presas, y reivindican en fin de unas políticas de excepcionalidad discriminatorias y vengativas que jamas debieron existir, menos aún cuando influyen de manera directa en la vida de niños y niñas menores de edad.