IZAN BIDEA, es una dinámica activadora, la cual es posible desarrollar gracias al trabajo de estos últimos años. Para entender las razones para poner en marcha esta dinámica es necesario tener en cuenta el momento actual y los pasos dados estos últimos años.

Han pasado 30 años desde que se puso en marcha la política de alejamiento. Para muchos el alejamiento sistemático aplicado a las presas y a los presos en la época de la más cruda violencia era una estrategia para debilitar a ETA.

Se han cumplido ocho años desde que ETA abandonó la lucha armada, y casi tres años desde su disolución. Desde entonces, se han llevado a cabo innumerables dinámicas a favor de la convivencia y la paz. Entre todas y todos hemos empezado a crear relaciones y trabajo en común.

Los dos últimos años han sido muy importantes en ese trabajo colectivo, y una gran mayoría de la sociedad se ha mostrado a favor de un firme consenso::

En el ámbito político, al contrario que hasta ahora, una amplia mayoría de los partidos ha empezado a hablar de la necesidad de cambiar la política penitenciaria, y, al margen de las diferencias, en lo que respecta a ese cambio, en general es evidente la sintonía: es imprescindible poner fin a esta política penitenciaria de excepción.

En el ámbito institucional, se han aprobado diversas mociones con el apoyo de los principales grupos; mociones que demandan poner fin a la política de alejamiento, la puesta en libertad de los presos con enfermedades graves o las que defienden el derecho de las niñas y los niños (de la mochila) cuyo padre, madre o ambos en la cárcel a estar con su padre y su madre. Estas mociones tienen un gran valor, tanto las aprobadas en los ayuntamientos, como las aprobadas en las Juntas Generales o en los parlamentos. Este trabajo ha ayudado a conformar un amplio consenso a nivel social.

En el ámbito sindical también hemos conseguido la activación y el apoyo de la mayoría. Han llevado muchas iniciativas en común, y han participado en las movilizaciones organizadas por Sare. Es un dato muy importante que ELA, LAB, CCOO, UGT y el resto de sindicatos hayan participado conjuntamente en las movilizaciones, ya que eso también ha ayudado a conformar ese amplio consenso.

Por último, también en el ámbito social se ha reflejado ese consenso mediante diversas iniciativas. Una muestra de ello es la dinámica Orain Presoak. Las movilizaciones de los pueblos, la manifestación de Donostia del 20 de octubre y la de enero en Bilbao nos han dado la posibilidad de mostrar ese amplio consenso, en movilizaciones que han sido más plurales que nunca.

Así pues, estos dos últimos años han sido muy productivos en lo referente a consensos y a la pluralidad, fundamentalmente en dos frentes:

1) La necesidad de poner fin a política penitenciaria de excepción y aplicar la política penitenciaria común.

Si nos fijamos en la situación actual, nos toca, en primer lugar, hablar de la situación de Alarma en la que nos encontramos estos últimos meses. Las medidas adoptadas a raíz del Covid-19 ha empeorado notablemente la situación en las cárceles, poniendo de manifiesto sus carencias. Y, en particular, en lo que respecta a los y las presas vascas, la doble pena que supone la legislación de excepción se ha convertido en triple en este estado de alarma; tanto porque durante el confinamiento, a pesar de cumplir los requisitos, a la mayoría de los y las presas vascas no se le han aplicado las medida de excarcelación y cumplimiento del confinamiento en sus hogares; como en el desconfinamiento, cuando la política de alejamiento les ha privado del derecho a restablecer sus visitas. En esta misma línea también se han pronunciado desde Europa, la ONU y, esta misma semana, un centenar de personalidades de nivel mundial. Está claro que la petición de responsabilidad y humanidad hacia el Gobierno español, no es cosa de Sare, la mayoría política, sindical, social de Euskal Herria, así como las instituciones de Europa, la ONU y personalidades a nivel mundial, se unen a esta necesidad. Esta situación hace que la necesidad de esta nueva dinámica sea más importante que nunca.

2) Por otro lado, también en lo que respecta a los estados también han sido muy importantes estos años, y van a seguir siéndolo:

En el estado francés, con el impulso de la sociedad civil, el camino iniciado por Bakegileak con el Gobierno ha dado sus frutos, aunque todavía queda mucho por hacer. Los presos dispersados por todo el Estado francés han sido acercados y agrupados en las cárceles más cercanas a Euskal Herria (Mont de Marsan y Lannemezan). En cuanto a las presas, ya está aprobado reagruparlas en una única cárcel. Además, han empezado a quitar la clasificación DSP en algunos casos, han dado permisos de trabajo. Pero siguen sin resolverse algunas situaciones: la de dos presos con enfermedades graves o la de los presos con cadena perpetua. Por desgracia, la situación está paralizada, y queremos que esta dinámica, junto a la que se desarrolle en Iparralde, contribuya a llegar al final de ese camino y a recuperar esas relaciones.

En el estado español, desde que Pedro Sánchez llegó al Gobierno por primera vez, hemos oído manifestaciones a favor de cambiar esta política penitenciaria de excepción. Ahora, en el Gobierno formado junto con Podemos, se ha abierto una puerta para dejar al margen esa política de excepción y aplicar la legislación ordinaria, y poner así en marcha el proceso para traer a casa a presas y presos. Considerando las declaraciones de “intención” que han realizado los partidos que conforman el Gobierno tanto en Euskal Herria como en Madrid muestran una voluntad para dar pasos. Pero las declaraciones no son hechos. Todavía nos queda un largo camino, pero vemos que estamos ante una oportunidad. Por lo tanto, está en nuestras manos aprovechar esas “voluntades” y posibilidades y convertirlas en hechos reales. Tomando como punto de partida el consenso logrado y las opciones surgidas con los gobiernos de Madrid y París, creemos que es el momento de activas los consensos construidos.

Por último, consideramos necesario mencionar que durante los últimos meses hemos empezado a oír voces diferentes entre las víctimas. Es un dato muy importante en el camino hacia la convivencia. Es necesario profundizar en esa vía.

Por ello, la dinámica Izan Bidea quiere contribuir y potenciar la puesta en marcha del proceso para traer a casa a presas y presos. Tiene que ser una dinámica que contribuya a esa convivencia y a esa paz tan necesarias para nuestra sociedad. Para posibilitar que todas y todos seamos parte de ese camino, cada cual a su manera y de manera conjunta, desarrollaremos esta dinámica de manera interactiva.