Presentación de la iniciativa popular NI ZU BI en la que han participado, Etxerat, Plataformas a favor de lxs presxs gravemente enfermos y la Red ciudadana SARE.

La posición de la Red Ciudadana SARE, en relación a la situación de los presos graves, con enfermedades incurables:

1.- la condena impuesta por los Tribunales de justicia les priva de su libertad, pero no les puede privar del derecho a la salud y del derecho a la vida. Son derechos inherentes a la persona, también a los que están privados de libertad.

Hoy nos reúne en esta convocatoria la grave situación por la que atraviesa los presos vascos que tienen diagnosticada una grave enfermedad y, a pesar de ello, se les mantiene prisión.

Estamos ante una lista de enfermos graves que se incrementa. Han sido varios los que o bien han muerto en sus celdas, o bien han sido puestos en libertad, para morir en sus casas.

A las personas internas en prisión enfermas graves con padecimientos incurables, el art. 91 del Código Penal reconoce el derecho que tienen para ser puestas en libertad, pero la Administración Penitenciaria está aplicando este precepto entendiendo que estar en peligro patente para la vida es igual que estar enfermo en situación terminal. Esta interpretación olvida que las personas en prisión tienen, también, derecho a la vida. Y es esta la interpretación que utilizaron para poner en libertad, hace unos meses, al preso José Angel Otxoa de Eribe y morir tres meses después. Por eso, decimos, que los queremos en casa y sobre todo que los queremos vivos.

No es cierto que la cárcel sea una escuela de libertad y un marco adecuado para el tratamiento de los problemas de salud física y mental. Para Sare, tal como están pensadas las cárceles, son espacios de inmunidad y de castigo, lo que les convierte en injustas e inhumanas por definición. Las cárceles, bajo la Administración Penitenciaria española, llevan muchos años convertidas en un almacén de seres humanos. De esta forma, la Justicia Penal continúa mostrando su cara más obscena: La del castigo y la venganza.

Queremos dejar muy claro la diferencia existente entre lo que dice el Código Penal y también el Régimen Penitenciario y el uso y abuso que la administración Penitenciario hace de ello. La ley prevé en diferentes apartados la situación especial en la que se pueden encontrar los penados, considerados como enfermos muy graves, con padecimientos incurables y, como con el correspondiente informe médico, deberían ser clasificados en tercer grado, por razones humanitarias y de dignidad personal.

Esa misma legislación dice claramente que deberían recibir un tratamiento digno y que lo deberían recibir fuera de los muros de la prisión.
Los presos gravemente enfermos cumplen todos estos requisitos que la ley indica para que se les apliquen estas medidas y recobren su libertad, pero a día de hoy, siguen presos injustamente. Y ello, porque a todos estos presos y presas vascos se les aplica un régimen de excepcionalidad que los deja fuera del amparo de la propia legislación.

El derecho a la salud es un derecho fundamental, pero es, también, un derecho universal, que debe ser respetado para todas las personas, estén presas o en libertad. Y este derecho a la salud es hoy incompatible con la cárcel.

No existe ley, ni reglamento, ni norma alguna, que indique que cualquier persona, por el hecho de estar privada de su libertad, debe ser, también, privada de su derecho a la salud y a un trato digno.

Y no queremos dejar de manifestar que el cumplimiento de la legislación penitenciaria no puede entenderse como una claudicación del Estado. Poner en libertad a los presos gravemente enfermos no es claudicar. Es cumplir la legislación interna y europea.

Por ello, convocamos bajo la dinámica Ni Zu Bi a manifestarse en los diferentes de puentes de Bilbao, el día 19 de marzo. Tendamos puentes entre diferentes, para construir un futuro mejor.

POR DIGNIDAD, POR HUMANIDAD Y POR JUSTICIA, LOS QUEREMOS EN CASA Y LOS QUEREMOS VIVOS.