Hoy la dinámica Ni Zu Bi llamaba a llenar los puentes de Bilbo para exigir la libertad de los Presos con enfermedades graves. Seguiremos tendiendo puentes que, por ejemplo, acerquen la realidad de los presos gravemente enfermos a parámetros de racionalidad, humanidad y legalidad. Lo que pedimos son derechos recogidos en leyes y tratados internacionales. Es decir, no pedimos favores. Estamos pidiendo que se deje de usar con intereses políticos a los presos y presas vascas, más aún a los más vulnerables, los que están gravemente enfermos.

A Oier Gómez, a Juan Mari Mairezkurrena, a Kepa del Hoyo su estancia en prisión le supuso una condena a muerte, murieron por falta de asistencia o por un no ser debidamente asistidos. Los presos gravemente enfermos deben recibir el tratamiento y cuidado necesarios en buenas condiciones. Como cualquier otra persona.

Los presos gravemente enfermos tienen derecho a poder afrontar la enfermedad en las mejores condiciones posibles para superarlo y no de ser excarcelados una vez la enfermedad sea incurable. Esto supone la pena de muerte.

Anteponen criterios políticos basados en otros tiempos que en este pueblo aspiramos a superar , a los de salud o a los que establece la ley y están jugando con vidas humanas . ¿Con qué fines?

Es por eso, y porque no queremos más consecuencias terribles de esta política penitenciaria cruel y dolorosa, que llamamos a la ciudadanía a seguir movilizándose y a no aceptar como inevitable algo que es cruel, e injusto.

Se trata de vidas humanas, pero también de la calidad de la democracia y la sociedad que queremos para este pueblo. ¡Presos gravemente enfermos a Casa!