Patricia Velez – Etxerat Elkartea

NOTA: rueda de prensa de esta mañana Sare y Etxerat

Tal y como hemos venido constatando, la Covid-19 y la consiguiente situación de alarma ha contribuido a hacer más difícil aún la vida en las prisiones, llevando, en muchos casos, hasta el extremo, la situación que ya de por sí padecen los y las presas vascas y sus familiares.

Queremos citar el caso de Beatriz Etxeberria y su hija Irati, separada de su madre presa durante todo el confinamiento, pese a tener tan sólo dos años de edad, quedando conculcado su derecho a estar con ella. Al estar también su padre en prisión, Irati no ve a sus padres desde hace más de dos meses. Ayer mismo, Etxerat denunció públicamente el caso de Julen Atxurra Egurrola, el preso político de Lekeitio, de 61 años de edad y encarcelado en Puerto I, a 1.020 kom, que sufriera el 13 de mayo una derrame cerebral en lo que supone otra muestra cruel del mantenimiento de la excepcionalidad. Y no queremos olvidar la situación que padece Patxi Ruiz, que continúa en huelga de hambre.

Son algunos de los casos de situaciones extremas a las que se somete a las y los presos, pero las condiciones impuestas por la administración penitencia con motivo del coronavirus están teniendo duras consecuencias para todos y todas las presas y sus familiares. A día de hoy, tenemos 17 presos vascos que padecen enfermedades graves; hay dos presos políticos vascos mayores de 70 años, otros 12 que suman más de 65 años de edad y 24 más que superan los 60; el 80% de los encarcelados en el Estado español se encuentran en prisiones situadas entre 400 y más de 1.000 kilómetros de distancia de su entorno; 158 de las y los 200 presos en el Estado español están en 1º grado penitenciario.

A la realidad que responde a estas cifras, debemos sumar los daños añadidos con motivo de la alarma sanitaria. La situación de alejamiento de los presos y la prohibición de visitarles que aún se mantiene, con situaciones como niñas y niños de la mochila que no ven a sus padres y madres desde hace más tres meses, o medidas tomadas dentro de los muros para evitar la propagación de la enfermedad, que han hecho más dura y cruel la vida en prisión.

Volvemos a instar a los gobiernos español y francés a dejar sin efecto, sin demora y para siempre, las políticas de excepción. Es imprescindible y urgente;

• – Trasladar a Euskal Herria a todas y todos los presos vascos
• – Libertad inmediata para los gravemente enfermos y mayores de 65 años
• – Recuperación de las visitas ordinarias que corresponden a presxs
• – Propiciar la progresión de grados y que los presos que cumplan las condiciones estén en casa.

Queda claro que todas ellas son medidas 100% aplicables y necesarias. Así lo pedimos nosotras, pero también lo recomiendan la Unión Europea o la OMS, y lo piden agentes a nivel estatal, líderes y expertos internacionales, y la propia mayoría social y política vasca.

Así las cosas y teniendo en cuenta la urgencia y la gravedad de la situación, el próximo fin de semana, pero sobre todo, el viernes, 29 de mayo, último viernes del mes, llamamos a movilizarse a todas y todos, en las diferentes iniciativas que se celebrarán en los pueblos. Os pedimos que recorráis juntas el camino de casa y el de la convivencia, sumándoos a la iniciativa “Izan Bidea” puesta en marcha por Sare. Las concentraciones de las cuatro capitales de Hego Euskal Herria se desarrollarán en el contexto de esta iniciativa. Y, además, se volverán a retomar las concentraciones habituales del último viernes de Etxerat en todos los pueblos.