Tras cumplir la condena de 6 años hoy ha salido de prisión la donostiarra Nahikari Otaegi. En las puertas de la cárcel de Valladolid, junto con los familiares y amigos que han ido a recogerla, estaban también su hijo e hija, esperándole.

Nahikari fue encarcelada cuando su hija pequeña tenía 7 meses, estuvieron juntas en la cárcel de Aranjuez hasta que la niña cumplió 3 años; su hijo, sin embargo, se quedó fuera con el padre, lejos de su madre.

Desde Sare queremos mostrar nuestra alegría de que Nahikari haya recuperado su libertas y de que así dos niños hayan por fin recuperado su derecho a estar con su madre. Han recuperado el derecho a crecer junto a su madre, un derecho que nunca se les debería haber vulnerado, y esa debería ser, sin duda, una fantástica noticia para todo el mundo.

Como decimos, con la libertad de Nahikari se termina por fin la vulneración de derechos que han sufrido sus dos hijos: tener que hacer cientos de kilómetros para estar unos minutos con ella, tener que vivir sin la afectividad de un padre o una madre… Con la libertad de Nahikari, ahora hay dos niños de la mochila menos en Euskal Herria.

Un niño y una niña que pueden liberarse del peso de la mochila, pero son todavía muchos, demasiados, los menores de edad que tienen a aita o a ama o a ambos en la cárcel. Hace algunos meses Sare empezó a trabajar para dar a conocer la situación y la vulneración de derechos que sufre el colectivo de los niños de la mochila. Los hijos e hijas de los presos políticos vascos forman un coletivo que hasta ahora ha estado oculto, estos jóvenes no hablan ante los medios de comunicación, ni en los parlamentos. Sin embargo, sienten y sufren las consecuencias de algunas políticas de manera muy directa.

Con la libertad de Nahikari, dos niños pueden colgar sus mochilas, pero son todavía muchos los que tienen vulnerado el derechoa crecer junto a sus padres. Los hijos e hijas de los presos políticos vascos han sido y están siendo utilizados. Tienen que hacer cientos de kilómetros para poder ver a su padre o a su madre durante unos minutos, impidiendoles hacer una vida normal. Eso no se puede aceptar, los derechos e intereses de los niños deberían estar por encima de cualquier otro interés político. Estos adolescentes necesitan a su ama y aita en casa ahora, no dentro de 30 años. ¿Por qué alargar más esta situación? ¿Por qué esperar?

Por todo esto, Sare seguirá siendo la voz de estos niños y, en ese sentido, estamos realizando un dossier que analiza en profundidad todas esas vulneraciones de derecho y, además, dentro de poco presentaremos la canción y el videoclip “Motxilak gora!” a favor de los derechos de los niños de la mochila.

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Izan Sare