La comparecencia de la dinámica de Orain Presoak de hoy ha tenido dos objetivos: por un lado, informar sobre un importante cambio que, por fuerza mayor, hemos tenido que hacer en la convocatoria de la manifestación del 20 de Octubre, y para ratificar la llamada a la ciudadanía a participar en la manifestación, hoy más necesaria que nunca. Por otro lado, trasladar la lectura sobre los mensajes que desde Madrid hemos ido recibiendo durante los últimos meses, desde el cambio de Gobierno:

En primer lugar, queremos informaros de que nos hemos visto obligados a trasladar la convocatoria del 20 de octubre de Bilbao a Donostia (Tunel de Antiguo). El motivo es la celebración, ese 20 de octubre, de la Marathon Bilbao Night en la ciudad. Según nos ha informado el Ministerio de Interior a principios de esta semana, las dos convocatorias son incompatibles, ya que ello supondría cortar toda la ciudad durante varias horas, lo que podría causar serios problemas de seguridad y movilidad. Entendiendo la gravedad de la situación, nos hemos visto obligados a cambiar la convocatoria a Donostia.

Pero este cambio de ciudad no condiciona en absoluto los objetivos de ésta, esperamos, gran movilización. En este nuevo tiempo abierto tras la disolución de ETA, las personas que nos hemos unido y organizado dentro de la dinámica Orain Presoak queremos poner nuestro granito de arena para que se pueda producir ese cambio que anhelamos desde hace demasiados años. Hablamos de un cambio hacia la paz y la convivencia. Un cambio que acabe con el sufrimiento y ayude a deshacer nudos y crear puentes entre la sociedad.

Para ello, tal y como dijimos el 2 de junio en Bilbao en la presentación de esta dinámica, vemos imprescindible solucionar la situación de vulneración que sufren cientos de presos y presas vascas que se encuentran a miles de kilómetros de sus hogares y familiares. Somos conscientes de que el dolor de las personas que conformamos la sociedad vasca es muy diverso. No queremos dejar al margen ninguna de esas duras realidades. Tal y como hemos subrayado anteriormente, nuestro deseo es avanzar hacia una sociedad en paz y en convivencia y para ello es necesario desatar nudos y cerrar las heridas abiertas. Pero tenemos claro también que, sin cambios en la actual política penitenciaria, no solo se seguirán vulnerando los derechos humanos de los y las presas vascas, sino que se seguirá creando sufrimiento a los familiares, que se ven obligados a realizar cientos y miles de kilómetros todos los fines de semana, y sobre todo a los y las niñas y a las personas de edad avanzada. Un sufrimiento aún más pronunciado, si cabe, en el caso de los familiares de los y las presas gravemente enfermas que también sufren de esta política de alejamiento.

En este sentido, los últimos meses se han podido oír distintas voces pronunciándose sobre la necesidad de un cambio en la actual política penitenciaria. Nosotras damos valor a todas ellas y las recibimos con ilusión y esperanza. Hoy, en especial, queremos hacer referencia a las declaraciones realizadas por el nuevo Presidente y por el Ministro de Interior español, tras ese cambio de Gobierno. Es la primera vez que escuchamos de boca de un Presidente español la necesidad de cambio en esta política penitenciaria y consideramos positivo este cambio de actitud. Aún así, tenemos que decir que aún no tenemos claro cuál es la hoja de ruta que plantea este nuevo Gobierno para llevar a cabo ese cambio que tanto ansiamos. Esto nos crea serias dudas. Si hablamos de un verdadero cambio, hacen falta algo más que palabras, hacen falta acciones y, sobre todo, unos objetivos claros: acabar con el sufrimiento, garantizar el respeto de los derechos humanos, hacer cumplir la normativa vigente y crear condiciones para la paz y la convivencia. Esto es lo que creemos que se merece esta sociedad y el legado que queremos dejar a las generaciones venideras. Porque no nos creemos que nadie, absolutamente nadie, desee para aquellos que nos sucedan lo que nosotros hemos padecido durante tantos años. No queremos imaginarnos tal barbarie. No queremos más víctimas. Y queremos un Estado que se legitime ante la sociedad cumpliendo sus obligaciones y su palabra.

Es por ello que, quienes participamos en esta dinámica, estamos convencidas de que este es el momento de construir las bases de este cambio. Creemos que estamos ante las condiciones ideales para ello. Y que con el impulso de cada uno y cada una de nosotras tenemos la oportunidad de hacer realidad ese sueño de crear una realidad sin más sufrimiento. La disolución de ETA, los pasos dados por el Estado francés gracias a la activación de la sociedad civil en Iparralde, y el posible cambio de actitud mostrado por el nuevo Gobierno Español, han creado oportunidades únicas. Pero debemos ser conscientes de que, sin unas bases sólidas, todo puede quedar en nada, sobre todo, con las elecciones españolas a la vuelta de la esquina.

Así pues, queremos invitar a toda la ciudadanía a animarse a pedir al Gobierno español que pase, cuanto antes, y sin requisitos que no están sujetos a la ley, de las palabras a los hechos, y así comenzar a construir un futuro en paz y convivencia. Y convertir, al fin y al cabo, esa oportunidad de cambio en una realidad irreversible. Para que nadie pueda dar marcha atrás y traer de nuevo sobre esta sociedad esa nube oscura que poco a poco estamos alejando de nuestro presente y futuro.

La cita del próximo 20 de octubre la realizamos precisamente para eso, para actuar en conjunto. Para asegurar que se dan pasos hacia delante. Para convertir en realidad el cambio.

Hoy, nos dirigimos a cada uno de vosotros. Tenemos ante nosotros la oportunidad de acabar con el sufrimiento que durante tantos años hemos vivido. La oportunidad de cerrar heridas. De desatar nudos. De crear una sociedad en paz y en convivencia.

El 20 de Octubre participa, tú también, en la manifestación que se celebrará en Donostia.