Tras la muerte de Oier Gómez el pasado sábado, Sare Herritarra ha llevado a cabo una manifestación por la libertad de los presos enfermos esta tarde en Gasteiz. Miles de personas han exigido la libertad de los 21 presos gravemente enfermos “tal y como recoge la ley, dejando de lado las políticas de venganza y las medidas de excepción”. Los portavoces de Sare han exigido a los estados la libertad de los reclusos gravemente enfermos “para que puedan afrontar sus enfermedades y los procesos curativos en condiciones dignas” y no “cuando las enfermedades son ya incurables y carecen de posibilidad de mejora”. Según han señalado “esto supone una condena a muerte” y “esa ha sido la condena añadida que han impuesto a Oier”

Fue en 2012 cuando diagnosticaron un cáncer a Oier Gómez. Desde entonces ha tenido que hacer frente a esta situación desde la cárcel, a cientos de kilómetros de sus familiares y amigos y sin médicos de confianza que pudiesen atender su evolución. No sólo eso, también seguía sufriendo la atroz política penitenciaria que se aplica a los y las presas vascas, con sus durísimas condiciones. En 2017, cuando los médicos le comunicaron que la enfermedad era incurable y en abril su condena quedó en suspenso. Hay 21 presos en la misma situación que Oier, con enfermedades muy graves que siguen bajo medidas de excepción. Con la manifestación de hoy, Sare Herritarra, ha exigido la libertad de estas personas, su vuelta a casa, para que “el de Oier sea el último fallecimiento” y para que los enfermos puedan afrontar sus procesos en las mejores condiciones para mejorar su situación.

TEXTO LEÍDO AL FINAL DE LA MANIFESTACIÓN 

Hace año y medio, miles de personas hicimos este mismo recorrido, para exigir la puesta en libertad de OIER GÓMEZ.

Lo conseguimos entonces. Ha Oier le suspendieron la condena, pero ya era demasiado tarde para hacer frente, en condiciones normales, a la enfermedad que padecía e iba acortando su vida, en los últimos cinco años.

Porque han sido cinco años, los que Oier ha sufrido, privado de libertad, su enfermedad.

Sabemos, por sus más allegados, que estos últimos años, a pesar del sufrimiento, su semblante ha sido sereno y nunca ha olvidado a los suyos. Ni a la tierra que lo vio nacer y crecer, ni a quienes fueron sus amigos de juegos y también, aquellos otros y otras, que lo fueron de acompañantes en su compromiso con la identidad política, social y cultural de nuestro pueblo.

Hoy caminamos juntas, para exigir a los Gobiernos, la libertad inmediata de los presos y presas gravemente enfermos, siguiendo la reivindicación que estos últimos años de Oier hizo suya.

Para exigir a los gobiernos, que a la pena impuesta por los tribunales de justicia, no se les puede añadir la pena de la inhumanidad que supone privarles de su derecho a la salud y a la vida.

Por eso hoy estamos aquí. Por OIER, y también por Juan Mari Mariezkurrena, que falleció hace unas semanas, excarcelado demasiado tarde para hacer frente a su enfermedad.

Por ellos y por los 21 presos vascos que hoy sufren las consecuencias de una política penitenciaria inhumana, que esta condenando a una muerte cierta a un número, cada vez mayor, de presos y presas.

Por eso hoy, desde la Red Ciudadana SARE, una vez más, hablamos de humanidad, de dignidad y de justicia. Sí. También de justicia. Es por ello, que este llamamiento va dirigido, también, a quienes obligados por ley a administrar justicia, lo hacen, marcando la diferenciación entre unas personas y otras. Porque eso es Inhumanidad e injusticia.

Queremos hacer, también, un llamamiento a las Instituciones, a los partidos y a todos aquellos que tengan algo que ver en la exigencia de una solución justa a tantos años de confrontación y enfrentamiento.

No miren para otro lado, cuando se conculcan los derechos de los presos vascos.

No dejen que el odio y la venganza de la cárcel como castigo, sustituya a los acuerdos y a la búsqueda de espacios de convivencia.

Hay presos como Txus Martin, Aitzol Gogorza o Ibon Fernandez Iradi, que en pocas semanas afrontaran momentos difíciles, es por ello, que exigimos a las autoridades pertinentes que tomen decisiones acorde a este nuevo tiempo y en pro de la resolución y la paz. Los presos gravemente enfermos deben ser tratados es sus hogares.

Desde los Gobiernos y desde algunos partidos políticos, se nos dice, repetidamente, que la cárcel es: una escuela de libertad, un marco adecuado para el tratamiento de los problemas de la salud física y mental”

Para SARE, continúan siendo espacios de impunidad y castigo, los que las convierten en injustas e inhumanas por definición. La cárcel, cada vez mas, se está convirtiendo en un almacén de seres humanos.

Hoy, los 22 presos gravemente enfermos, que se encuentran en situación similar a la de Oier, deberían estar en libertad, porque tanto el Código Penal como el Reglamento Penitenciario, así lo recogen. El gran problema, que no esta en ese Código Penal, ni ese Reglamento penitenciario, es de aplicación de unas medidas de excepción sobre la condena de los y las presas vascas. Y esta es una de las grandes contradicciones de un Estado que se dice democrático y de derecho.

Y una vez más, queremos insistir, que el cumplimiento de la legislación penitenciaria, no puede entenderse como una claudicación del estado, porque poner en libertad a los presos gravemente enfermos, no es claudicar. Es cumplir la legislación interna y europea.

POR DIGNIDAD, POR HUMANIDAD Y POR JUSTICIA, LOS PRESOS GRAVEMENTE ENFERMOS, DEBEN DE SER EXCARCELADOS.

maitasun osoz Oier, lanean jarraituko dugu.

Seguiremos caminando, por la paz, la justicia y la libertad.