El pasado 24 de octubre, en el acto que celebramos en la playa de la Concha en Donostia, ya anunciamos que el 9 de enero volveríamos a salir a las calles de EH.

La actual situación de pandemia y crisis sanitaria nos impide realizar una manifestación similar a la que todos los años hacemos en Bilbo, pero, tal como os comentaremos, volveremos a reivindicar el regreso a casa de los presos y presas vascos, así como de los exiliados.

Y Sare renovará su compromiso de ser parte activa en la necesidad de trabajar por la resolución, la convivencia y la paz.

Antes de darles los detalles de esta convocatoria del 9 de enero, creemos necesario realizar una breve reflexión sobre la situación actual y compartir con Vds. la importancia de esta nueva movilización.

En primer lugar, mostramos nuestra preocupación, junto con nuestro apoyo y compromiso, a los familiares de los presos y presas vascos, en estos momentos en los que, de nuevo, la pandemia trae consigo restricciones, limitaciones y obstáculos para poder realizar las visitas a estos presos y presas. Situación que se ve agravada por la política de alejamiento que lleva aplicándose a pesar de que estamos hablando de presos y presas de una organización ya inexistente.

Y, junto a ello, no podemos dejar de mencionar a los cerca de un centenar de niños y niñas, que denominamos de la “motxila”, que llevan más de seis meses sin poder abrazar a sus aitas, amas o ambos, presos.

Es cierto, y así lo hemos dicho en otras ocasiones, que algunos cambios se están dando con respecto a algunos presos y a algunas cárceles. El aislamiento se ha levantado en algunas prisiones. Quedan otras por conseguirlo, y en ello estamos trabajando.

También se han dado pasos con algunos presos gravemente enfermos facilitando tratar su enfermedad de manera más digna. Pero aún seguimos teniendo presos con enfermedades graves en prisión, cuando deberían estar en casa desde hace años. Y en esa reivindicación insistiremos.

Algunos acercamientos se han producido, pero aún, prácticamente, el 80% de estos presos se encuentran encarcelados en prisiones de Andalucía, Levante o Galicia. Con lo cual, falta mucho camino por recorrer y nosotros no estamos dispuestos a normalizar lo que no lo es. La normalización de la política penitenciaria se dará cuando todos los presos y presas vascas estén en EH. Mientras tanto, son pasos. Tímidos pasos. No son aquello a lo que se comprometió el presidente del Gobierno en el mes de junio del 2018. Pero son pasos que se están dando gracias a la indispensable activación social y al trabajo realizado durante años. Por eso creemos que debemos seguir insistiendo, para que estos pasos aislados se conviertan en una realidad para todos y todas.

Solo hay una solución justa: poner fin al régimen de excepcionalidad que se aplica a este colectivo de presos y presas y aplicarles la legislación ordinaria que se aplica al resto de los presos y presas en las cárceles del Estado.

Mención especial queremos hacer a la situación sobre la progresión de grados. Alguno se ha producido, como el reciente caso de Olatz Lasagabaster y Patxi Uranga, pero, aún, el 80% se encuentra en primer grado penitenciario.

En este sentido, queremos subrayar la importancia de terminar con esta situación que no tiene encaje legal y que lo único que consigue es crear más dolor y sufrimiento. Para nosotros, la progresión de grado es uno de los ejes más importantes de trabajo dentro de nuestra dinámica, ya que es el inicio del camino a casa de los y las presas que requiere la aplicación de la normativa penitenciaria.

Desde Sare, continuaremos trabajando en el ámbito de la interlocución con aquellas instancias que tienen en sus manos cambiar esta situación, pero lo haremos conjugando con la activación social. Es la sociedad vasca la que debe de tener un protagonismo especial, porque es el motor que debe hacer moverse a los estados y a los gobiernos.

Dicho esto, el 9 de enero, volveremos a movilizarnos.

No podremos hacerlo como siempre en Bilbo, por las razones ya indicadas al inicio.

Pero hacemos un llamamiento a todas aquellas personas que cada año han participado en esta convocatoria, para que este año también lo hagan. De una manera diferente, pero también lo haremos.

Este año, la movilización se traslada a cada uno de los pueblos de EH. Cada uno y una, en su localidad. A la misma hora de otros años. A las 17,30. Respetando todas las medidas de seguridad sanitaria. En espacios amplios, en los que todos y todas podamos reivindicar los objetivos de paz, resolución y convivencia.

Además, queremos informar que, para quienes esta pandemia, sea por salud, por motivos de movilidad, o por cualquier otra razón, no le permita participar in situ en esta movilización, Sare habilitará los mecanismos necesarios para que todos y todas podamos aportar y ser parte de este camino.

9 de enero. Una fecha para apuntar en nuestra agenda.

Porque esta movilización de enero ha sido, desde siempre, una fecha significativa, importante, una movilización única. Ninguna organización política o social ha conseguido nunca reunir a los miles y miles de personas que SARE ha movilizado año tras año.

Pero sumaremos igual o más. Pueblo a pueblo. Con un recuerdo especial a quienes sufren las consecuencias de esta política penitenciaria. Lo haremos entre todos y todas los que queremos construir un futuro mejor para nuestros hijos e hijas. Un futuro alejado del odio, la confrontación y la venganza. Un futuro de convivencia y paz.

No será igual, pero sabemos que esta reivindicación es compartida por una gran mayoría que cada año muestra su apoyo y solidaridad y este año tampoco faltará a esta cita. Volveremos a llenar no solo las calles de Bilbo, sino las calles de toda EH.

Nos volveremos a encontrar en Bilbo y en Biasteri; en Oiartzun, en Burlada, en Agurain, en Legazpi o en Lekeitio… y lo haremos dentro de la dinámica IZAN BIDEA, bajo el lema “bidea gara” (somos el camino). Ese camino de regreso a casa de los presos y presas, exiliados y exiliadas vascos. El camino hacia la convivencia y la paz.

Y este camino, si queremos que consiga sus objetivos, debemos hacerlo conjuntamente. Aquí no sobra nadie, porque hablamos de Derechos. De derechos humanos.

Caminemos juntos. Seamos el camino. IZAN BIDEA.