7 DE ABRIL | DÍA MUNDIAL DE LA SALUD

Hoy en día, aunque se están dando algunos pasos, sigue manteniéndose la política penitenciaria de excepción que se ha aplicado durante años. Por ello, el 7 de abril, Día Mundial de la Salud, la red Sare Herritarra quiere tener presentes a las personas presas con enfermedades graves. La situación especial que estamos viviendo a causa de la COVID-19 nos está mostrando a diario la importancia de la salud y de su cuidado. En este sentido, más que nunca, queremos manifestar la necesidad de dar prioridad a la salud de las personas presas, y queremos destacar dos factores que afectan directamente a la salud:
• La política penitenciaria de excepción que se les aplica a las presas y a los presos vascos: el aislamiento, el alargamiento de la condena y la política de alejamiento afectan de manera directa a la salud de la persona presa, y generan inestabilidad, problemas psicológicos, ansiedad, dificultades para las relaciones personales… En el caso de las personas presas enfermas, además, se limitan sus posibilidades de hacer frente a la enfermedad, ya que les afecta directamente el hecho de no tener el apoyo familiar, unas condiciones de vida dignas y el seguimiento de personal sanitario de confianza.

• Las malas condiciones sanitarias de las cárceles: tanto la prisión como institución, así como los centros, la actitud del personal médico y la falta de recursos tienen efectos nocivos para la salud. Los centros penitenciarios no pueden ofrecer un servicio sanitario adecuado, y mucho menos adoptar las medidas necesarias ante la situación generada por la COVID-19. La salud es un derecho de todas las personas, incluidas las personas presas. No podemos consentir ninguna política que, escudándose en las políticas de seguridad, vulnere los derechos básicos de las presas y de los presos. Toda persona presa tiene derecho recibir apoyo médico o psicológico de profesionales de su confianza.

Aunque últimamente se han dado pasos importantes con personas presas que padecen enfermedades graves, seguimos siendo testigos de las graves consecuencias que conlleva esta política, ya que sigue aumentando el número de presas y presos vasco que han muerto en la cárcel. Hace unas semanas vimos claramente que estas personas, en lugar de ser liberadas para poder curarse, son puestas en libertad cuando la situación es irreversible y están a las puertas de la muerte. Actualmente hay 17 personas presas con enfermedades graves. Sare tiene claro que mientras no desparezca la política de excepción seguiremos sufriendo estas terribles consecuencias.

Por ello, necesitamos la implicación de todos los agentes sociales, sindicales y políticos; todos y todas tenemos que formar parte del camino a recorrer para poner fin a la política penitenciaria de excepción, para reclamar que se respeten de una vez los derechos de las personas presas, ya que la cárcel es una parte más de nuestra sociedad. Porque entre todas y todos conseguiremos, caminando hacia la convivencia y hacia la paz, que se respeten los derechos básicos de las presas y de los presos vascos y que se ponga fin al sufrimiento que padecen las personas presas con enfermedades graves.